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Combate à Corrupção - Detalhes sobre esse artigo
Título: Corrupción en Ecuador
Autor: por Teodoro Bustamante
Data: 03/06/2010
Link: http://www.hacer.org/latam/?p=3468
Artigo:
Fuente original: Hoy (Ecuador)

Publicado en HACER -Weekly News Report 06/04/2010

Una de las prioridades del país es la lucha contra la corrupción. Pero, cuando hablamos de este tema, tenemos para sentirnos confundidos. La palabra ha sido tan manoseada que ya no se sabe qué significa. Todos los Gobiernos la proclaman, y ahora, como en otras ocasiones, vemos que, a pesar de la retórica, la situación no mejora. Seguimos frente a una marea de denuncias y vemos que hay crecientes dificultades para investigarlas.

Hemos ensayado muchas cosas para luchar contra la corrupción. Tribunales especiales, hemos multiplicado los mecanismos de control, de persecución, y nada hemos logrado. Creo que es necesario cambiar de enfoque. Necesitamos una nueva mirada sobre este tema

Me parece que, si vemos cómo se maneja el tema, se parece en mucho a las prácticas del chivo expiador, o de caza de brujas. Es decir, una acción que el poder utiliza para limpiarse de sospechas sacrificando a otros. El acusado de corrupción es el depositario de todas las agresiones, sin derechos propios y sin respeto alguno por parte de la autoridad.

Y aquí viene algo que puede parecer paradójico, para poder combatir la corrupción, lo primero que debemos hacer es respetar a todos aquellos sobre los que tengamos dudas de su comportamiento público. Pero respetar no significa ser cómplices. Necesitamos crear una nueva ética de la denuncia, en la cual podamos ser firmes en la búsqueda de los ilícitos, sin por ello atropellar derechos o dignidad de nadie. La ligereza en las acusaciones es parte de la lógica de la corrupción.

Y esta ética de la denuncia también plantea exigencia a quienes controlan el poder político. Si los encargados de perseguir la corrupción son los mismos que están en condiciones de cometer actos corruptos hoy, llegamos a las condiciones ideales para que la corrupción se perpetúe indefinidamente, con escándalos permanentes, en la que los poderosos de hoy acusan a los poderosos del pasado y nunca rinden cuantas sobre los hechos que, día a día, se van cometiendo.

Pero lo peor es cuando la lucha contra la corrupción se convierte en el arma que utilizan los gobernantes para atacar y descalificar a sus enemigos políticos. Huele a podrido cuando la autoridad opta por guardarse la información que tiene para decidir cuándo le conviene políticamente usarla o divulgarla. Llega a los niveles de lo repugnante cuando se mezcla la lucha contra la corrupción con las campañas mediáticas, pagadas por el Estado para combatir a alguien o para, simplemente, rendir culto a las egolatrías infantiles

El poder genera, auspicia y multiplica la corrupción cuando ofrece favores a cambio de votos en el Parlamento, cuando evita que se investiguen acusaciones. Cuando convierte al sistema de Justicia en un botín a ser distribuido.

Cuando hay un ministro bajo sospecha y, lejos de aclarar las acusaciones, su jefe lo protege, lo encubre y evita la investigación, más corrupto es el encubridor que el infractor.

Invito al lector a que reflexione sobre estas consideraciones para juzgar en dónde está la corrupción en el Ecuador hoy y para buscar caminos nuevos.
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